Rol para dos

Desde hace un tiempo, han surgido juegos de rol para dos, o «aventuras para dos». En Cthulhu Confidential lo llaman partidas a dos, con su sistema Gumshoe a 2, sistema preparado especialmente para este menester.

rol para dos
rol para dos

En el módulo de La llamada de Cthulhu, Does love forgive you?, también se le denomina one-to-one o «aventuras para un Guardián y un jugador». Aunque en este caso el sistema no cambia, ya que es el diseño de la propia aventura lo que define que solamente haya un personaje.

Hoy en día es más difícil quedar o quizás la pandemia nos ha dado nuevas opciones para los que nos tuvimos que quedar en casa -problemas de la vida adulta-. Pero este es un planteamiento de juego especial, que tiene sus ventajas e inconvenientes.

Personalmente, creo que el solo hecho de que la industria editorial rolera se lo haya planteado, ya es una gran ventaja. Tenemos con ello, otra alternativa más para jugar y tener experiencias roleras diferentes.

¿Qué tiene de diferente el rol para dos?

Para quien no se haya planteado el dilema de dirigir-jugar con solamente dos jugadores esa partida pensada para cinco, pensaría: ¿qué problema hay?, y podría contestarse equivocadamente que es lo mismo, pero con un personaje en lugar de cinco… ¡Nada más lejos de la realidad!

El reducir el número de jugadores hace que la sesión se vuelve más mortífera, más ágil, más difícil, más divertida o más aburrida. Todo esto según el sistema o ambientación, y la opinión subjetiva de quien lo experimenta. Pero donde está claro que hay un salto significativo es cuando te quedas con un solo jugador.

El reducir el número de jugadores siempre se traduce en una mayor intervención de los jugadores porque el «foco» en los personajes -y jugadores- es superior. Y como es el caso de este modelo, todo el foco se centra en ese único jugador, obligándole a tener más participación de las acciones y situaciones que se presentan.

Juegos con director de juego

En entornos con personajes muy especializados, como en D&D o en La llamada de Cthulhu, el perder el curandero o al psicólogo es un problema importante, y ya no te digo si pierdes al guerrero o al único personaje que sabe disparar un arma, que aunque no sirva para nada ante Cthulhu, siempre da seguridad llevar a un colega con una buena pistola para que el monstruo lo devore primero a él.

El peor de los escenarios es quedarse con un solo personaje en la mesa antes de lo previsto, lo que hace imposible jugar partidas no preparadas para ello. Complicando la continuación de la historia o que los demás jugadores -personajes- disfruten de la trama.

Juegos sin director de juego

Muchos juegos narrativos permiten que sean dos jugadores, ya que no existe la figura clásica de director de juego. En estos juegos hay más bien un facilitador o «el que se ha leído el sistema». Por ello, en estos sistemas más narrativos o cuenta-historias, los dos jugadores tienen la misma autoridad narrativa. De esta forma, no se nota tanto que queden solo dos jugadores, puesto que el papel -y responsabilidad- de narrador y personaje se reparte por igual entre ambos.

Partidas de rol para dos: un director de juego y un jugador

Aquí hablamos de un director de juego que interpreta el entorno y el jugador interpreta su personaje.

El tener un solo jugador da un salto importante: no tiene compañeros, no tiene a quien consultar esa idea loca, no tiene a quien aferrarse, ni puede cruzar los dedos para que el ataque siguiente lo acierte o lo pare su compañero… y si está al borde de la muerte, aquí no hay nadie, ni perro que le ladre. Por ello, el sistema o aventura debe prepararse para evitar mortalidad o locura prematura del personaje, cuando solamente hay un personaje de una clase-raza o profesión.

Partidas de rol para dos en paralelo, para luego unificar sesiones

En este caso, la idea es jugar sesiones en paralelo de la misma aventura con el mismo director de juego y solamente un jugador-personaje en cada sesión. En un momento de la aventura se unen ambos personajes en la misma mesa, ¡y se hace la magia!

Hace un tiempo me apeteció probarlo como director de juego y tuvo sus pros y contras, pero de esto quizás hablaré en otra entrada, porque en general se convirtió en una experiencia muy divertida para todos.

No obstante, no confundamos estas experiencias con los juegos en solitario. En esta entrada, no estamos hablando de un jugador en solitario que se lo guisa y se lo come. Hacemos referencia a dos «jugadores» -puede ser narrador y jugador-. En el solitario, solo estás tú con la historia. Aunque de este tema quizás hablaremos en otra entrada.

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