Nunca es demasiado tarde para empezar a jugar desde cero, ni demasiado pronto para empezar a dirigir
Me presento: me llamo Kris, tengo 41 años y soy socio narrador en ContemplaRol. Llevo jugando al rol poco más de un año y dirigiendo partidas alrededor de seis meses.
Hoy estoy escribiendo aquí porque al «señor becario», en un completo alarde de inconsciencia, se le ha ocurrido que era una buena idea tener a un novato como yo colaborando con esta ilustre publicación. Me han pedido que os cuente cómo me inicié en esto de jugar y dirigir partidas de rol, prácticamente desde cero, gracias a esta asociación.
Espero que estas líneas animen a aquellos de vosotros que estéis en el umbral de esta increíble afición a dar ese pasito que os falta: esa mezcla de vértigo y curiosidad que yo sentí hace nada.
Antecedentes
Mi curiosidad por el mundo rolero empezó más o menos en 2020, pero, por unas razones u otras, este interés nunca terminaba de cristalizar. De vez en cuando veía algunas partidas en YouTube e incluso me compré algún manual, el cual me leí (y con el que fantaseé con poder jugar), pero que terminó irremediablemente cogiendo polvo en una estantería.
Ver esos libros en la balda (o los PDFs en el disco duro) me generaba una frustración extraña; era como tener la llave de una puerta que no sabía muy bien cómo abrir. La realidad es que tenía muchas ganas de jugar, pero nunca terminaba de dar el paso. ¿Mi excusa? Que no tenía amigos roleros con los que jugar, aunque sería injusto por mi parte no reconocer que probablemente también fuesen los miedos e inseguridades que todos podemos tener al empezar en algo nuevo, desde cero y sin referentes cercanos.
Creo que, cuando queremos sumergirnos en una nueva actividad, a veces nos cuesta darnos cuenta de que no tenemos ni idea de por dónde empezar.
Y ahí se quedó la cosa, varada, hasta 2025.
El primer paso
Un día, mientras estaba esperando a que me cortasen el pelo en una peluquería (esto es 100% verídico), me harté. Me harté de no estar haciendo algo que me apetecía mucho hacer. En ese momento tan random fui consciente de que, si no daba el paso en ese instante, esos manuales se quedarían cogiendo polvo para siempre.
Decidí que iba a encontrar ya un grupo para empezar a jugar online. Armado con mi flamante smartphone con la pantalla rota, me metí en Google y, voilà, uno de los primeros resultados que salió fue el de ContemplaRol. Me pareció una asociación que lo tenía todo muy bien montado y bastantes mesas online (lo cual me venía muy bien), así que decidí que iba a lanzarme y probar.

El momento de dar el paso de apuntarte a una partida con desconocidos y meterte en una mesa a jugar con ellos durante varias horas es, cuanto menos, aterrador. Yo me considero una persona sociable, pero de eso a ponerte a rolear con desconocidos hay un mundo. Jugar tu primera partida ya es salirte completamente de tu zona de confort (la vergüenza de «hacer el tonto», la inseguridad de no saber las reglas…), pero, si a eso le sumas que la vas a jugar con gente que no conoces de nada, los nervios se multiplican por mil.
Me costó horrores terminar apuntándome a una de las mesas de la asociación y, cuando finalmente lo hice, llegué como un flan. No sabía qué esperar, pero el deseo de aventurarme en algo nuevo era mayor que el miedo a hacer el ridículo.
¿Resultado? Mi primera partida fue increíble:
- El narrador, un 10/10.
- Los jugadores, majísimos.
- La partida, muy divertida.
Fue una de las mejores decisiones que tomé en 2025.
El valor de sentirse «en casa»
Esto me lleva a que encontrar un grupo de juego que se adapte a ti es importantísimo para engancharte al hobby. Ya sea con tus amigos de toda la vida o en un club, es fundamental sentirse cómodo y seguro, y que el ambiente sea positivo.
Yo no lo sabía en ese momento, pero en ContemplaRol tienen este aspecto muy trabajado. La junta directiva y el equipo de narradores lo hacen todo muy fácil para que un recién llegado se sienta a gusto, eliminando esa barrera de «yo soy el experto y tú el novato» que tanto puede asustar al principio. Hacer que toda la mesa esté cómoda, con especial énfasis en las personas que se están iniciando, es, en mi humilde opinión, la forma más efectiva de enganchar a más gente al rol.
Lanzarse al vacío
A los pocos meses de entrar en la asociación, mi ahora “amigo, mentor y maestro”, Lenus, me ofreció la posibilidad de empezar a dirigir partidas. Lo gracioso es que, cuando me lo propuso, yo ya estaba dándole vueltas en la cabeza al “molaría dirigir algo”, pero, una vez más, por inseguridad y por tener poquísimos meses de experiencia, no me lo había planteado seriamente. Sentía el famoso «síndrome del impostor»: ¿Quién era yo para dirigir nada si apenas había jugado un puñado de partidas?
Resulta que ContemplaRol tiene una iniciativa de mentoría para iniciar a nuevos narradores que, desde mi propia experiencia (y lo tengo muy reciente), funciona genial. Si dar el primer paso para jugar da vértigo, plantearse dirigir partidas puede crear muchas más dudas. Sin embargo, tener una persona experimentada que te acompañe durante esas primeras etapas es un recurso increíble que facilita muchísimo el salto de fe necesario para ponerse tras la pantalla. Gracias a ese empujón de Lenus, descubrí que para dirigir no hace falta ser un erudito; solo hace falta tener una historia que contar y alguien que te diga: «dale, que yo te cubro las espaldas».
Después de haber saltado, mi consejo es que, si tienes interés o sientes curiosidad por dirigir, te tires a la piscina sin pensártelo mucho. No quiero decir que te lances sin prepararte; prepararse es bueno y da confianza, pero la realidad es que la mejor manera de aprender y mejorar es dirigiendo mesas. Eso sí, cuando des el salto, asegúrate de estar rodeado de buena gente.
¿Y ahora qué?
El viaje ha sido rápido, pero intenso. Jugar y dirigir está siendo un proceso muy enriquecedor. Sigo aprendiendo en cada sesión.
Pero eso es otra historia.
Para no alargarme más, si os ha gustado, otro día contaré lo que he aprendido en estos meses
Si quieres ver a Kris en acción como narrador, échale un ojo a esta partida:
Buddy Cop | The Skinwalker | El Refugio de Ryhope
Y si quieres leer otras reflexiones en nuestro blog del Contemplarol.
Por nuestro fantástico socio narrador Kris